Nuevo 1° de Octubre es una publicación mensual y gratuita de la CPE.

Santa Rosa

  • La colección fotográfica de Enriqueta Schmidt 1892-1911 que recrea los primeros años de Santa Rosa, incluye cinco imágenes que remiten a aspectos religiosos: dos de ellas refieren a la visita del Obispo Juan Cagliero.

  • Como muchas otras poblaciones de La Pampa, exceptuando las de origen puramente militar como Victorica y General Acha, Santa Rosa nació de una iniciativa privada. No obstante bien puede decirse que también fue de entraña militar. Ninguno de sus gestores —por nombrar de algún modo a quienes estuvieron ligados a la génesis— era o había sido totalmente ajeno a la actividad de las armas. Por múltiples factores y por encima de los conflictos y reyertas puertas adentro en el estamento político y dirigencial, aquel momento histórico era favorable a este tipo de emprendimientos.

  • Para la década de 1940, el viejo rostro de los Territorios Nacionales se transformó definitivamente. Las repercusiones de la segunda gran guerra determinarán, en buena medida, tal proceso. La nueva concepción política nacional en ascenso imprimiría un profundo sentido social a esas transformaciones, que abarcaron al territorio de nuestra provincia.

  • Publicada en mayo de 2011

    Cualquier comunidad tiene nombres que suelen repetirse por inercia, sin conocer la historia que los preceden. Santa Rosa no es ajena a esta costumbre. Don Raúl Espinosa, delegado y consejero de la CPE en numerosas ocasiones, preparó un trabajo que elevó a la comisión directiva de la Unión Industrial de La Pampa. El objetivo es promoverlos para que algunos de ellos identifiquen calles del Parque Industrial.

    “He recurrido a mi memoria y efectuado consultas para tener la mayor precisión posible aún cuando es sabido que en estos casos es difícil lograrla”, admitió Raúl. Según su opinión, se trata de valiosos emprendedores que ajustaron su accionar a un compromiso esencial con su quehacer. También reconoció que existe la posibilidad de incurrir en algunas omisiones involuntarias. Algunos de los nombres que figuran en la lista son los siguientes.

    Emilio Werner

    El molino harinero Werner fue un gran movilizador de la economía provincial y regional, con una industria altamente tecnificada. Fue impulsor de una cultura del trabajo metódica y eficiente.

    Vicente Laurenzano

    Nativo de Toay-Santa Rosa, se inició modestamente, asumiendo los riesgos inherentes a desarrollar algo desde la nada. Ya maduro, cursó estudios en la Escuela Técnica en materia de obras civiles, mientras daba forma a un taller metalúrgico que llegó a emplear a 70 personas.

    Agustín Prieto

    Originario de Miguel Riglos, recaló en Santa Rosa en 1950 con una fábrica de bloques de cemento. Con un equipamiento muy moderno para la época volcó su actividad a la construcción de mosaicos. Profundo conocedor del proceso fabril, atento hasta en los menores detalles, exigente consigo mismo, su prematura desaparición privó al medio de uno de sus más calificados emprendedores.

    Celestino Títolo

    Maestro de taller con precisos conocimientos en el tratamiento de metales y máquinas herramientas. Llegó de su Gálvez natal (Santa Fe) con el nacimiento de la Escuela Técnica, a la que brindó su esfuerzo en la construcción de techos, portones etc. Para el armado de los talleres usó materiales de rezago y aún desechos. Educador apasionado inculcó a sus alumnos la idea de emprender sus propias actividades apoyándolos más allá de su misión dentro de la escuela.

    Gonzalo Blanco

    Apasionado de la enseñanza llegó de la Escuela Técnica de General Pico con toda su experiencia y fino ingenio. Hizo punta en el desarrollo del dibujo técnico (planos) ayudando con sencillez y sabiduría tanto a sus ex alumnos como a los que no lo fueron.

    Bautista Sastre

    Carpintero notable, se dedicó a la construcción de aberturas y muebles de excelente calidad, con máquinas modernas, entre los años 30 y 50. Queda como recuerdo el edificio de su sede en Escalante y Mitre de hermosas líneas arquitectónicas que aún lucen a despecho de una antigüedad de alrededor de 80 años.

    201105 2 Proponen reconocer a emprendedores de la ciudad

    Antiguo edificio de Escalante y Mitre, donde funcionaba Casa Sastre.

    Domingo Scaricaciottoli

    Ladrillero. Entre los años 40 y 60 representó el nombre del fabricante artesanal de ladrillos, renombrado tanto por la calidad de sus productos como los valores de su trato personal.

    Benito Lasierra

    Fabricante de lavandina y jabones. Desarrolló su actividad del 30 al 50 en la sociedad “Lasierra y Encuentra”, muy conocida tanto por su importante producción como por la aceptación de sus productos, que funcionó en lo que hoy es Argentino Valle al 50.

    Mugar Muebles

    Fue una continuidad de ex empleados de Sastre, integrada por Arnol Muñoz (Nolo) y Ángel García (Lolo), que extendió su actividad hasta los años 80, produciendo muebles de excelente calidad, siendo además formadores de nuevos carpinteros.

    Lino Ranocchia

    Industrial maderero a partir de rollizos de caldén contó con equipamiento de grandes máquinas de aserrado para la construcción de tablones y listones que luego se trozaban para su aplicación en pisos de madera. Su dotación osciló entre 30 y 40 obreros. Funcionó en los años 40 a 50 en 1º de Mayo y Antártida Argentina.

    Diego Andrade

    Transportista emblemático, de gran personalidad. Se inició con un camión de transporte entre Santa Rosa y Buenos aires por los años 40 llegando a formar una flota moderna y numerosa, que aún mantiene presencia provincial, dirigida por sus descendientes.

    Calixto Baudaux

    Herrero de los de “antes”; su inicio se remonta a los años 20. El laboreo del hierro candente salido de la fragua cobraba singulares formas a través de las manos de genuinos artesanos que contaban con poco más que un martillo. La herrería de Baudaux, además del importante rol que le cupo en las cinco décadas de herrería propiamente dicha, abrió un camino en el tema metal mecánico que aún transitan sus nietos a metros de Alberdi y Delfín Gallo.

    Higinio Juan

    En los años 20, fuera de los pozos y bombas de agua manuales, la extracción de agua para quintas, campos y algunos domicilios, era a través de molinos de viento. Su atención y reparación era competencia de molineros, entre los que cabe mencionar a Higinio Juan. La esquina de las hoy Córdoba y San Jorge fue el lugar de visita obligado, donde hasta hace pocos años aún atendía uno de sus hijos (Ramos “mito”) ya fallecido y padre del actual industrial metalúrgico Ricardo Juan.

    Vicente Rovito

    En la década del 40, cuando las emisoras de Buenos Aires empezaron a llegar a estos pagos, tener un aparato de radio era cosa de privilegiados. Por ese entonces, por iniciativa de Vicente Rovito y Vicente Faus, se produjo la masificación de la disposición de radios en los domicilios y en zonas rurales para quienes dispusieran de aerocargadores. En Casa Faro los antes nombrados idearon la venta en cuotas de los aparatos que ellos mismos armaban, marca Voxon.

    Enrique Gambulli

    A principios de los 50, como “Elgea”, inició la fabricación acumuladores para automóviles, camiones, etc. Formó un equipo con varios de sus hijos, extendiendo su actividad durante cinco décadas. Sus hijos fueron continuadores hasta que en la desgraciada década de los 90, como muchas otras expresiones de genuinos emprendedores, sufrieron la destrucción de tanto esfuerzo.

    Osvaldo Varela

    Procedente de Chacabuco (Bs As) llegó a Quemú Quemú en 1959, iniciando en premoldeado de cemento la construcción de bebederos, tanques modulares para aguadas rurales, comederos para cerdos y postes de hormigón para cercos olímpicos. En 1984 se estableció en el parque industrial con modernos equipos manteniendo el funcionamiento de su fábrica en Quemú. Derivó su atención a la actividad agrícola ganadera dejando al frente de las fábricas a su hijo en Quemú y a su hija y familia en Santa Rosa.

    Por último cabe mencionar a Vicente Fornillo y Justo Cafardo como fabricantes de mosaicos, Saturnino Delamata, Timoteo Álvarez, Magín San Pedro, y Martín Baraybar como panaderos; y una mención especial para Enzo Camiletti, italiano que llegó a Santa Rosa en los años 50, quien fue un finísimo artista en el laboreo de metales.

  • Publicada en noviembre de 2011

    Es historia conocida que el edificio que identifica a la Cooperativa Popular de Electricidad, ahora como lugar de encuentro de la cultura y la vida social de la región, antes como el sitio donde funcionaban los enormes generadores que abastecían de energía a la ciudad, debe su existencia a la decisión política de una cooperativa en crecimiento. Pero poco se sabe de su constructor, Giovanni Pelizzari, un inmigrante italiano que trabajó en la creación de esta y otras obras muy conocidas por los pampeanos.

    La historia de Giovanni

    “Juan” era hijo de Pietro Pelizzari y María D´Adam. Nació el 31 de agosto de 1878 en la Comuna de Caltrano, Provincia de Vicenza, Región del Véneto (norte de Italia), lugar de castillos y catedrales góticas. Allí aprendió el arte de la albañilería.

    Tenía 24 años cuando partió del puerto de Génova, en un viaje que duraba alrededor de treinta días. Dejaba una Europa superpoblada y pobre, en su pasaporte fechado en Vicenza el 30 de marzo de 1903, se establecía como destino: “L´América. Buenos Aires.”

    201111 2 Recordando a un constructor

    Juan Pelizzari

    Llegó a la Argentina junto a su primo Luis D´Adam e inmediatamente comenzaron a trabajar en la construcción de las alcantarillas del ferrocarril de Pehuajó a Toay.

    A los pocos meses llegó su novia Rosa Dal Santo. Se casaron en Santa Rosa. Primero vivieron en la quinta de Torroba, luego compró a la sucesión del Coronel Remigio Gil, una manzana de terreno con médanos y caldenes, en Villa del Busto.

    Construcciones

    Trabajó en la construcción del “tanque del millón” en el Parque Luro (junto a Ignacio Martín), en el Mercado Municipal (1928), en numerosas viviendas que hoy pueblan el centro de Santa Rosa y varios chalets en estancias cercanas.

    En el año 1926 le encargaron edificar la Panadería Municipal. Juan era experto en el armado de hornos, conocía muy bien la técnica de construcción de la bóveda y los materiales que debían emplearse.

    Por esos años la fábrica de mosaicos para pisos más reconocida de Santa Rosa, era la de Cafardo, sobre la calle Alsina. Juan le explicó la forma de fabricar mosaicos que permitían realizar guardas y que él había conocido en Caltrano; luego las aplicó en su casa de Villa del Busto y otros edificios.

    2026 01 A 90 años del primer año La Usina

    La Usina, el edificio de la CPE sobre calle 1º de Mayo.

    Sala de máquinas

    Sobre un proyecto del arquitecto D´Adam de 1931, construyó en 1936 la primera “Sala de máquinas de la Cooperativa Popular de Electricidad,” que luego se popularizó con el nombre de “La Usina.” Era un edificio de líneas simples, con paredes exteriores de ladrillo visto y cornisas.

    Patria e lavoro

    Desde 1911 Juan integró la “Societá Italiana di Mutuo Socorso, Patria e lavoro.” Allí se manifestó su espíritu solidario, lo que le permitió estrechar lazos y mantener pautas culturales con otros italianos, donde compartían los recuerdos y la nostalgia por la patria lejana. Los domingos se dedicaban a construir las viviendas de los compatriotas que llegaban y se integraban a la ciudad.

    Volver a Italia

    En 1924 Juan y Rosa cruzaron el océano rumbo a la ciudad de Caltrano. Deseaban reencontrarse con los familiares que habían quedado allá, llevando noticias sobre las posibilidades de trabajo que existían en la Argentina.

    Vida austera y mucho trabajo

    En su casa de Villa del Busto -que aún existe- llevó una vida austera y de mucho trabajo, junto a Rosa y los once hijos. Construyó un tanque y adquirió un molino para regar la quinta, donde además de cultivar las hortalizas de estación, tenían frutales y viña. Criaban aves de corral y faenaban varios cerdos para tener embutidos durante el invierno. Elaboraban vino patero y grapa, que almacenaban en bordelesas. Todo se guardaba en el sótano. La construcción de los sótanos fue un aporte de los inmigrantes a la arquitectura urbana y rural de La Pampa.

    Juan y Rosa albergaron a parientes y compatriotas que llegaban, tratando de atenuar el sentimiento de desarraigo, como aquella oportunidad en 1948 en que envió a su hijo Pedro acompañado por Ramón Formía, hasta el puerto de Bahía Blanca, en una Ford T modelo 1927, a buscar a un pariente de profesión constructor, que había llegado desde Caltrano.

    Mariani y los vidrios de La Usina

    Otro dato desconocido: Enrique Mariani, quien fuera director de la Banda Sinfónica de La Pampa (y padre de Daniel, militante desaparecido durante la dictadura) participó en la creación de La Usina: de niño, ayudó a su padre a colocar los vidrios del edificio. Así se lo contó una vez a Juan Carlos “Pinky” Pumilla, responsable del Archivo Histórico de la CPE.

    *Gladys Pelizzari es hija de Juan.