Nuevo 1° de Octubre es una publicación mensual y gratuita de la CPE.
TALLER DE CROCHET BÁSICO EN LA CPE

El proyecto está pensado y diseñado para cualquier persona que quiera dar sus primeros pasos en la técnica del crochet, partiendo desde los puntos iniciales y las cadenas elementales. Es una actividad que ayuda a mejorar la motricidad fina, la concentración, la paciencia y a reducir el estrés por su factor relajante. Se pueden realizar todo tipo de objetos como billeteras, monederos, prendas de vestir y accesorios para el hogar.

El taller de Crochet Básico, a cargo de Marcela Correa, reúne a una veintena de participantes, algunas de ellas adultas mayores, que encontraron en la jubilación la oportunidad perfecta para habitar nuevos espacios y aprender a tejer diversos objetos. Se desarrolla los jueves de 18 a 19:30 h en el Espacio Cultural "Antonio Skara". Siempre hay lugar disponible para quienes tengan ganas de probar.

Aguja e hilo

El crochet es la técnica para hacer tejidos usando una sola aguja y un hilo o lana. Marcela comenzó por su cuenta cuando su mamá le enseñó. “Me gusta mucho hacer amigurumis” —muñecos tejidos–, comentó para esta entrevista. “Solo necesitás contar con una aguja de un solo gancho, hilo o lana. Cuando una se pone grande y está más tranquila en casa, empezás a tejer con crochet más seguido: me gusta y me da placer”, agregó.

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Flores creadas para decorar ambientes hogareños.

En palabras de Marcela, el crochet “ayuda a cultivar y mejorar la paciencia”. "Es una técnica que ayuda a programarte para la paciencia, porque tenés que estar muy concentrada. Cuando te equivocás, tenés que desarmar y volver a armar para que quede bien. Aprendés a darte cuenta del error cuando la pieza no llega a lo que esperabas", dijo. La actividad se vuelve relajante, estimula el cerebro y lo mejor es el sentimiento de felicidad al ver la creación propia de una prenda u objeto.

Trabajo en el taller

"En el grupo vamos aprendiendo de todo desde lo básico: enseñamos a hacer cadenas porque muchas de las participantes no sabían, y de ahí pasamos a los puntos fundamentales con los que se mueve todo lo demás", relata la docente. El abanico de creaciones es amplio: desde prendas de vestir hasta accesorios para el hogar, como billeteras, monederos, bolsos, carteras, cuellos y rosas tejidas destinadas a las cortinas.

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Un monedero distinto, de los primeros objetos que aprenden a tejer.

Comienzan con lo básico: las agujas varían en su graduación desde la número 1 hasta la 14, seleccionando en función del grosor del hilado. En cuanto a las materias primas, se usan lanas e hilos acrílicos (más suaves y dúctiles para el deslizamiento) e hilos o lanas crudas (que suelen tener más nuditos). “Ambas son adecuadas. Para la técnica de crochet es mejor la acrílica porque pasa más fácil por la aguja, pero con las otras las prendas quedan mejores”, comentó la tallerista.

El conocimiento básico del crochet consiste en aprender los puntos y las cadenas. A partir de ellas, se introduce la aguja por dentro y se forman los distintos puntos (punto bajo, medio, alto, deslizado, vareta, doble vareta, rococó, etc.). “Primero comenzamos tejiendo granny squares —los coloridos cuadraditos para armar colchas— y después hicimos flores ornamentales para centros de mesa”.

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Centro de mesa creado por las alumnas.

Para tejer crochet también es necesario trabajar la motricidad fina. “No tiene que salir perfecto, les aconsejo a las alumnas que no se exijan y que presten atención a las manos. Después de las clases hacemos un poco de ejercicios para evitar las contracturas. Cuando empezamos, al mes y medio varias estaban contracturadas porque se pasa mucho tiempo en la misma posición”.

Carmen, encantada

Carmen, una de las concurrentes, sintetiza su experiencia: "Vengo al taller porque hace mucho tiempo necesitaba que alguien me diera los primeros pasos en el crochet y no encontraba a nadie que, además, tuviera la paciencia de hacerlo. Cuando una se jubila tiene un espacio que antes no tenía, y se puede dar el gusto de encontrar estos talleres que son fantásticos, están muy bien dados y uno tiene la posibilidad de aprovecharlos al máximo". Y añade: "Lo que más me gusta del crochet es que tejer me relaja. La lana me provoca una calidez única. El crochet da tantas posibilidades de hacer objetos que uno ni se imagina, y de ser muy creativo".

*Silvina Llames es Licenciada en Comunciación Social