Nuevo 1° de Octubre es una publicación mensual y gratuita de la CPE.

Historia de la CPE

  • La Cooperativa Popular de Electricidad camina rumbo a su centenario, aniversario que sucederá el 6 de julio de 2030. Será también ese día, dentro de siete años, el primer sábado del mes de julio; por lo tanto, se estará celebrando en todo el mundo el Día Internacional de la Cooperación, como sucede cada primer sábado de julio, cumpliendo con lo establecido por la Alianza Cooperativa Internacional.

  • Gabriel Anza quita con el revés de la mano la lágrima que se desliza por su mejilla. Pudoroso, evita mirar a su interlocutor. Se le ocurre, a modo de excusa, murmurar una alusión al frío inclemente que invade hogares y causa desasosiego en el puñado de hombres reunidos en la intendencia de Santa Rosa.

  • En los primeros años, la asambleísta fue la forma de legitimar cada acción, pero el órgano ejecutivo fue el Directorio (doce titulares y seis suplentes) que concentraba su accionar en organizar y supervisar las actividades. Un dato no menor es que los dirigentes no tenían todo el tiempo a disposición de la entidad; no recibían absolutamente ninguna remuneración, por lo que sus ocupaciones particulares no podían ser dejadas de lado.

  • El 18 de julio de 2003 quedará en la memoria del cooperativismo telefónico argentino, como un hito en el desafío de prestar servicios de alta calidad al menor costo posible para sus asociados, compitiendo con las multinacionales más poderosas. Ese día Telviso y la Cooperativa Popular de Electricidad firmaron el primer convenio de interconexión que evitará la dependencia de Telefónica y Telecom para realizar llamadas nacionales e internacionales.

  • El nacimiento de la CPE en 1930 fue el emergente de una serie de factores, algunos de ellos a escala nacional y mundial y otros a nivel local, definiendo un escenario donde se fusionaron historias colectivas y personales.

  • Carina Jacobo se convirtió, en diciembre de 2015, en la primera empleada mujer de la CPE con conocimientos en electricidad, avalados por el Ministerio de Cultura y Educación de la provincia. Aunque parezca extraño, nunca hubo en la Cooperativa, en sus más de 80 años prestando el servicio eléctrico, una mujer con un certificado emitido oficialmente por realizar el curso de electricista. Sin embargo, es y no es algo sorprendente, ya que el mundo laboral hace pocos años empezó a abrirse a la diversidad de género. Y en algunos trabajos, esa apertura sigue demorada.

  • Las raíces del movimiento cooperativista pampeano, en su clima de ideas y accionar institucional, representan un proceso tan rico como complejo. El estudio de su desarrollo histórico con éxitos y fracasos, marchas y contradicciones, vertientes e ideales, da cuenta de una corriente de pensamiento y acción profundamente enraizada en nuestra historia, e invita a su comparación con el presente del ideal solidario.

  • Publicada en noviembre de 2011

    Es historia conocida que el edificio que identifica a la Cooperativa Popular de Electricidad, ahora como lugar de encuentro de la cultura y la vida social de la región, antes como el sitio donde funcionaban los enormes generadores que abastecían de energía a la ciudad, debe su existencia a la decisión política de una cooperativa en crecimiento. Pero poco se sabe de su constructor, Giovanni Pelizzari, un inmigrante italiano que trabajó en la creación de esta y otras obras muy conocidas por los pampeanos.

    La historia de Giovanni

    “Juan” era hijo de Pietro Pelizzari y María D´Adam. Nació el 31 de agosto de 1878 en la Comuna de Caltrano, Provincia de Vicenza, Región del Véneto (norte de Italia), lugar de castillos y catedrales góticas. Allí aprendió el arte de la albañilería.

    Tenía 24 años cuando partió del puerto de Génova, en un viaje que duraba alrededor de treinta días. Dejaba una Europa superpoblada y pobre, en su pasaporte fechado en Vicenza el 30 de marzo de 1903, se establecía como destino: “L´América. Buenos Aires.”

    201111 2 Recordando a un constructor

    Juan Pelizzari

    Llegó a la Argentina junto a su primo Luis D´Adam e inmediatamente comenzaron a trabajar en la construcción de las alcantarillas del ferrocarril de Pehuajó a Toay.

    A los pocos meses llegó su novia Rosa Dal Santo. Se casaron en Santa Rosa. Primero vivieron en la quinta de Torroba, luego compró a la sucesión del Coronel Remigio Gil, una manzana de terreno con médanos y caldenes, en Villa del Busto.

    Construcciones

    Trabajó en la construcción del “tanque del millón” en el Parque Luro (junto a Ignacio Martín), en el Mercado Municipal (1928), en numerosas viviendas que hoy pueblan el centro de Santa Rosa y varios chalets en estancias cercanas.

    En el año 1926 le encargaron edificar la Panadería Municipal. Juan era experto en el armado de hornos, conocía muy bien la técnica de construcción de la bóveda y los materiales que debían emplearse.

    Por esos años la fábrica de mosaicos para pisos más reconocida de Santa Rosa, era la de Cafardo, sobre la calle Alsina. Juan le explicó la forma de fabricar mosaicos que permitían realizar guardas y que él había conocido en Caltrano; luego las aplicó en su casa de Villa del Busto y otros edificios.

    2026 01 A 90 años del primer año La Usina

    La Usina, el edificio de la CPE sobre calle 1º de Mayo.

    Sala de máquinas

    Sobre un proyecto del arquitecto D´Adam de 1931, construyó en 1936 la primera “Sala de máquinas de la Cooperativa Popular de Electricidad,” que luego se popularizó con el nombre de “La Usina.” Era un edificio de líneas simples, con paredes exteriores de ladrillo visto y cornisas.

    Patria e lavoro

    Desde 1911 Juan integró la “Societá Italiana di Mutuo Socorso, Patria e lavoro.” Allí se manifestó su espíritu solidario, lo que le permitió estrechar lazos y mantener pautas culturales con otros italianos, donde compartían los recuerdos y la nostalgia por la patria lejana. Los domingos se dedicaban a construir las viviendas de los compatriotas que llegaban y se integraban a la ciudad.

    Volver a Italia

    En 1924 Juan y Rosa cruzaron el océano rumbo a la ciudad de Caltrano. Deseaban reencontrarse con los familiares que habían quedado allá, llevando noticias sobre las posibilidades de trabajo que existían en la Argentina.

    Vida austera y mucho trabajo

    En su casa de Villa del Busto -que aún existe- llevó una vida austera y de mucho trabajo, junto a Rosa y los once hijos. Construyó un tanque y adquirió un molino para regar la quinta, donde además de cultivar las hortalizas de estación, tenían frutales y viña. Criaban aves de corral y faenaban varios cerdos para tener embutidos durante el invierno. Elaboraban vino patero y grapa, que almacenaban en bordelesas. Todo se guardaba en el sótano. La construcción de los sótanos fue un aporte de los inmigrantes a la arquitectura urbana y rural de La Pampa.

    Juan y Rosa albergaron a parientes y compatriotas que llegaban, tratando de atenuar el sentimiento de desarraigo, como aquella oportunidad en 1948 en que envió a su hijo Pedro acompañado por Ramón Formía, hasta el puerto de Bahía Blanca, en una Ford T modelo 1927, a buscar a un pariente de profesión constructor, que había llegado desde Caltrano.

    Mariani y los vidrios de La Usina

    Otro dato desconocido: Enrique Mariani, quien fuera director de la Banda Sinfónica de La Pampa (y padre de Daniel, militante desaparecido durante la dictadura) participó en la creación de La Usina: de niño, ayudó a su padre a colocar los vidrios del edificio. Así se lo contó una vez a Juan Carlos “Pinky” Pumilla, responsable del Archivo Histórico de la CPE.

    *Gladys Pelizzari es hija de Juan.

  • Un par de meses atrás, silenciosa y casi inadvertidamente para el ambiente cooperativo, del que resultaba todo un símbolo, se apagó la vida de don Raúl Figueroa. Mecánico por vocación, socialista, autodidacta, don Raúl era el único sobreviviente del legendario grupo de operadores de la mítica “Usina de las Trilladoras”, que tanta trascendencia ha tenido en el ambiente cooperativo provincial y aún nacional como símbolo de lo que puede la fe cooperativista popular. Lo que sigue es la síntesis de los apuntes correspondientes a una entrevista realizada algún tiempo antes de su deceso e inédita hasta hoy, publicada como un modesto homenaje.

  • Cada 1° de octubre ubica a la CPE en un simbólico cruce de caminos que vincula memoria, epopeya popular, servicios, solidaridad y política. Con más y con menos, cada contexto socio económico, potencia las imágenes de una noche que se volvió parte de nuestra historia. De las muchas cosas escritas, sin embargo, hay un relato cuya magnitud crecerá y crecerá con el correr de los años: “Hija de la ciudad”, del escritor, periodista, docente e investigador Walter Cazenave.

  • El edificio central del Servicio Funerario, ubicado en 1º de Mayo al 800, fue sometido a una serie de remodelaciones en su planta principal, con el fin de agilizar los trabajos del personal, con más seguridad, higiene y comodidad en sus actividades.

  • El movimiento cooperativo argentino inició su ciclo a fines del siglo XIX con la creación de las primeras entidades, pero su desarrollo más importante se produjo desde los años veinte estimulado, a partir de 1926, por la sanción de la Ley que regula a estas instituciones. Por lo tanto, cuando surgen las primeras cooperativas eléctricas, a finales de los años veinte, se suman al auge expansivo del movimiento cooperativo nacional que comienza a producirse a partir de esta década.

  • Este domingo 8 de marzo se cumplieron 25 años de la presentación, ante el Cuerpo de Delegados de la CPE, del proyecto de Telecomunicaciones que implicaba el tendido de una red híbrida compuesta por fibra óptica y cable coaxial, con una inversión de 500 mil pesos. Hoy es poco más que una jubilación mínima; aquel día de 2001, eran medio millón de dólares.

  • Tenacidad es la resistencia que opone el material a su rotura. Consecuentemente se emplea el término para indicar fortaleza o perseverancia.

  • Al contrario de la clásica consigna tanguera de que “veinte años no es nada”, veinte años en la historia de la CPE siempre serán significativos. Pero referirnos a estas últimas dos décadas en particular remite, obligatoriamente, a un hecho histórico y refundante de la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa: el 27 de julio de 2002 nació CPEtel, la telefonía domiciliaria que volvió a ubicar a esta entidad solidaria como ejemplo del cooperativismo argentino de servicios.

  • ¿Sabrán los caminantes que cotidianamente se internan en la encrucijada de Alsina y Salta que con sus pasos y miradas están acariciando un fragmento trascendente de la historia de la ciudad?

  • La mañana del sábado 9 de octubre se presentó destemplada, triste y con apariencia de interminable. Para don Carlos Lorenzo, en cambio, resultó breve, cálida y feliz. Esta refutación al termómetro es habitual en el nonagenario: él sabe muy bien que los estados de ánimo no obedecen al clima y hace rato que ha concluido en que el tiempo no es otra cosa que un capricho del pensamiento.

  • El cooperativismo local reconoce sus antecedentes en un movimiento "popular" que cobró forma en 1925, y cuyo reclamo se concentraba en el cuestionamiento a la calidad del servicio de energía eléctrica, en manos por esos años del Molino Harinero que explotaba esta industria como un anexo a su actividad principal. A fines de los años veinte comienza a vislumbrarse como "preocupante" el avance de "capitales extranjeros" que paulatinamente se "iban adueñando" de un servicio esencial. Así, la llegada del grupo SUDAM a Santa Rosa no hace más que agudizar esta discusión ya instalada en la sociedad.

  • Llegué al departamento que comparte con Elsa, su esposa, un soleado sábado de primavera con el propósito de conocer una parte de su producción artística. Sin embargo, mientras compartimos unos mates, las palabras fueron fraguando anécdotas, recuerdos, y uno que siente respeto y admiración por estos “viejos” que lucharon siempre por el bien común, que estuvieron permanentemente en toda actividad solidaria, aportando ideas y trabajo sin pedir recompensa, se deja llevar por el vuelo de cada historia.

  • El tiempo es veloz. Una veintena de años separan esta actualidad pandémica de aquellos inicios del siglo 21, cuando Argentina se debatía entre las necesidades de un cambio profundo y el abismo institucional, producto de una grave crisis económica, política y social. Aquel tiempo de incertidumbres generalizadas fue contexto para avanzar en algunas ideas que tomaron forma al compás de la experiencia real: los talleres artísticos, la carpa en los barrios, y hasta la Usina como espacio para el trueque entre productores pequeños, artesanales, y consumidores.