Casi 90 años más tarde, la crisis económica y social vuelve a recrear escenas que rememoran uno de los emplazamientos populares que, desde la década del 30 hasta la del 70, fue parte del paisaje de la ciudad en las inmediaciones de la laguna Don Tomás.
En el transcurso de la década del treinta, en un contexto signado por la extrema sequía, un profundo proceso erosivo y el despoblamiento de las zonas rurales del entonces Territorio Nacional de La Pampa, los gobernadores locales impulsaron, sin éxito por cierto, la creación de instituciones que atendieran estas problemáticas. Recién dos décadas más tarde pudo materializarse ese viejo anhelo con la inauguración de la Escuela de Agricultura y Ganadería de Victorica.
No hubo momentos fáciles en la tarea de diseñar, desarrollar y afianzar esta asociación comunitaria que, con el correr del tiempo, se confirma en las efemérides santarroseña y pampeana como una de sus máximas realizaciones colectivas.
Como muchas otras poblaciones de La Pampa, exceptuando las de origen puramente militar como Victorica y General Acha, Santa Rosa nació de una iniciativa privada. No obstante bien puede decirse que también fue de entraña militar. Ninguno de sus gestores —por nombrar de algún modo a quienes estuvieron ligados a la génesis— era o había sido totalmente ajeno a la actividad de las armas. Por múltiples factores y por encima de los conflictos y reyertas puertas adentro en el estamento político y dirigencial, aquel momento histórico era favorable a este tipo de emprendimientos.
Por estos días estamos transitando los 40 años del nacimiento, en Santa Rosa, del quinteto instrumental y vocal Confluencia, formación artística que marcó una referencia visible y trascendente en el desarrollo de nuestro Cancionero Folklórico Pampeano.
"Hay que poblar las Escuelas Normales con los hijos de los Territorios, porque el amor al terruño es un fuerte lazo. Sino todos, muchos maestros se quedarán allá toda la vida como educandos, como jefes de familia o como hombres de trabajo independiente..." Raúl Basilio Díaz.
A lo largo de su historia, la CPE fue pionera en muchísimas ocasiones. En 1949, fue la primera cooperativa en el país que amplió sus servicios más allá del lugar de nacimiento, al extender la provisión de electricidad a Toay. Ese año se adquirió la finca en la que funcionaría en la localidad. “Pedrucho” Tamborini sería por años el responsable de mantener el servicio en funcionamiento, incluso en las condiciones climáticas más adversas.
La revista institucional cooperativa “1º de Octubre” publicará desde hoy una serie de notas sobre Villa del Busto, barrio emblemático que alberga desde hace casi cien años la sede central de la CPE, donde sus pioneros compraron —a la sucesión del Coronel Remigio Gil— el lote que sirvió para instalar los primeros motores generadores de energía. Las notas, realizadas durante el ciclo 2024 por estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa, se enmarcan en un proyecto de investigación de la carrera de Historia de la Facultad de Ciencias Humanas. Bajo el Programa de Prácticas Comunitarias, los jóvenes eligieron como objeto de estudio el tradicional barrio de Villa del Busto. En esta entrega, Ian Esteban Castro, Lucio Ponkosky, Enzo Cabral, Juan Pablo Lanfranchi, Leonel Laos y Franco Damiani escriben sobre la historia de la plaza Tomás Mason, quizás el lugar más reconocido por los demás barrios santarroseños.
La Escuela Hogar de Santa Rosa sigue siendo un espacio cultural de los pampeanos que reivindica una etapa de nuestra propia historia como comunidad, aun cuando se mantenga ocupada por el Ejército. Pese a esta flagrante contradicción, el imaginario popular la sigue denominado Escuela Hogar. El extendido anhelo de recuperarla por ahora se ha visto frustrado pero, como bien se dice, la esperanza es lo último que se pierde.
Los genocidios llevados a cabo en nombre de la causa "civilizadora" durante el siglo XIX y a los que se hizo referencia en la primera entrega, tuvieron su correlato más tarde en las "éticas" y en el discurso que los artífices del terrorismo de Estado de la última dictadura militar (1976-1983) han esgrimido a lo largo de los procesos judiciales desarrollados en el último lustro con la pretensión de justificar su accionar. Argumentos que, singularmente, se apoyan en anteriores elaboraciones justificativas sobre la puesta en práctica y necesidad de implementar la industria de la muerte.
Un equipo de la Universidad Nacional de La Pampa, dirigido por la doctora en Historia Andrea Lluch, está realizando un gran trabajo de investigación sobre nuestra provincia, titulado “Instituciones, procesos y políticas del desarrollo económico-social en La Pampa: un enfoque interdisciplinario y de largo plazo”.
¿A qué se denomina “cerámica ranquel”? ¿Desde cuándo se pueden constatar vestigios en nuestro actual territorio provincial? Apenas algunas preguntas disparadoras para conversar extensamente con Cristina Fiorucci, una ceramista pampeana con reconocimiento internacional, que se sumerge en lo que denomina “memoria ancestral”, un espacio cargado de historia y belleza, para contarnos algo de lo que ha estado produciendo, investigando y estudiando durante décadas.
En este editorial vamos a desviarnos algunos grados del marco habitual enfocado principalmente a los temas hídricos y ambientales, pero pronto se verá que la heterodoxia no es tanta porque nos referiremos al andamiaje que sustenta nuestro target habitual: la CIENCIA y su prima hermana (al decir de Mario Bunge) la TÉCNICA, sin pretender realizar una historia ni una radiografía del desarrollo mundial de esta temática, más modestamente nos restringiremos a nuestro país.
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en su edición número 49, abrió sus puertas el 24 de abril en el predio ferial La Rural, y seguirá su curso de ventas, exposiciones y presentaciones hasta el 12 de mayo. Allí, aproximadamente unos 1.500 expositores se reúnen, tanto de editoriales argentinas como extranjeras, sumados a las producciones de instituciones y de organismos provinciales. La CPE fue protagonista por segundo año consecutivo.
En La Pampa un esfuerzo colectivo está dando vida a los tesoros culturales de la provincia. El interés es trabajar en el resguardo de nuestra historia a través de una red de archivos que, después de tres encuentros fundamentales, se ha consolidado como un faro cultural. La CPE forma parte de la Red por los Archivos de La Pampa (RedALP) a partir de la tarea que se desarrolla, desde hace décadas, en la Biblioteca Popular “Domingo Gentili” y su Archivo Histórico.
Existe una clara y amplia expectativa social sobre la posible recuperación del edificio de la Escuela Hogar de Santa Rosa. La decisión está en manos del Estado nacional y los antecedentes reunidos para formular el reclamo aúnan a diversos sectores políticos, sociales y educativos de La Pampa. Los argumentos no son nuevos aunque aún resta mucho por investigar sobre la tarea desarrollada durante casi 25 años.
Antes de su paulatina democratización, los repositorios gráficos y archivos de todo tipo, se encontraban prácticamente vedados y desconocidos para los legos de condición —como yo— hasta pocas décadas atrás. Tras un camino de buceos individuales y solitarios durante años, hoy es más accesible el conocimiento sobre la evolución de las técnicas y la consulta de colecciones. Daguerrotipos, placas de vidrio y las amarillentas copias obtenidas de ellas, señalan épocas, marcan tendencias y ponen rostro a personajes solo imaginados hasta entonces, dando soporte al texto histórico o descubriendo identidades insospechadas. Y aflora, así, la otra historia. La soterrada, la nunca observada ni vista. La de las trayectorias de vidas aparentemente intrascendentes, que cobran luz en la gama de los sepias y grises.
La historia del movimiento cooperativo en La Pampa tiene diferentes jalones que se van entroncando en la actualidad con sus aportes y luchas. En los '30, amén del cooperativismo eléctrico que se expandió e impulsó la economía solidaria en el territorio, se conformaron otras iniciativas como las de consumo. Una fue la cooperativa "Trabajadores Unidos" Mixta Limitada de Anguil, nacida en 1933 gracias a la iniciativa de tres maestros socialistas.
En 1877 el ministro de Guerra Julio Argentino Roca solicitó al Congreso dos años para finiquitar el problema del indio: uno para prepararse y otro para ejecutar el plan. Se lo llamó Conquista del Desierto.
Más de mil investigadores y asistentes de toda América Latina debatieron acerca de las problemáticas y desafíos que deben afrontar las comunidades originarias en la actualidad. Hubo conferencias, mesas redondas, simposios y actividades culturales.
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