Nuevo 1° de Octubre es una publicación mensual y gratuita de la CPE.

Cultura

  • En los tiempos que corren, la “locura” solidaria todavía cuenta con porfiados militantes. Uno de ellos es el músico y poeta Ernesto Del Viso, quien desde mayo del ‘98 dirige el Grupo Vocal de Niños Ciegos de Santa Rosa, que acaba de presentarse en Córdoba en el Cuarto Congreso Internacional de la Canción Infantil Latinoamericana y del Caribe.

  • Voy por este monte oscuro rezumando sangre.  Solo, porque la sombra servil y ocasional de este otro hombre ni la cuento. Yo, Julio César Crevani galopo dolorido hacia el viejo boliche de El Carbón.

  • Nicolás Castellini tiene 89 años y pulsa su pincel con el entusiasmo de un adolescente. La soledad lo acompaña durante tardes y noches largas, cuando estampa sobre el lienzo escenas de su aldea, ya marginadas de la actualidad. Enamorado del paisaje rural y suburbano, los refleja en la tela, fiel a sus intensos sentimientos. Esta es la historia del hombre que todavía siente pudor cuando le dicen artista.

  • El parnaso argentino está poblado, gracias a su larga y nutrida historia, de numerosas y diversas figuras; dentro de ese abanico variopinto, y más allá de que, obviamente, las preferencias sobre escritores y estilos varían para cada persona, una voz supo destacar con luz propia a través de la particularidad de su expresión. Este brillo sui generis no le correspondió a otro que a aquel escritor que se identificó a sí mismo como “Almafuerte”. Con el solo hecho de nombrarlo ya incurrimos en una anticipación sobre la persona que hay detrás de la pluma; estamos realizando, en cierta manera, una declaración de su esencia.

  • Sí señor. De los chicos de la barra soy el más curioso. Los demás me cargan a veces y me dicen qué hacés detective, cuando les cuento que el coso ese anda en algo raro. Por ejemplo, cuando les dije que el marido de la verdulera no trabajaba como mi papá o el papá de los demás pibes del barrio que trabajan de día y vienen temprano a casa y después se van a jugar a las barajas al club o se sientan a tomar fresco en la vereda o se ponen a regar las plantas del patio. Seguro que el coso ese anda en algo raro, les dije.

  • Cuando se habla de literatura argentina, las opiniones que podemos recabar son, obviamente, múltiples y por demás diversas. A la ya consabida discusión (que yo mismo he tenido, en cuanto a lo que significa ser escritor pampeano) sobre si el escritor argentino tiene la obligación o no, por ser argentino, de hablar de ciertos temas, se suma que los gustos, las miradas, las preferencias, la época, las circunstancias, y tantos otros factores, hacen que las resonancias varíen para cada persona. Poéticos, costumbristas, líricos, periodísticos, cuentistas, ensayistas, etcétera, resultaría una tarea infructuosa, por lo eterna, el buscar consenso sobre los máximos exponentes de nuestras letras. Es que “hay tantas ideas de Dios, como hombres que lo piensan”, como reza la frase; máxima que tranquilamente puede aplicarse a este debate.

  • Sí, sí, yo lo vi, claro que lo vi. Lo vi clarito. Cómo no lo voy a ver si yo era el que le echaba los caballos a la puerta para el aparte y él atajaba. Ya éramos grandes. El Tono tenía 11 años y yo 12, y eso lo hacíamos siempre. Más de una vez, con animales ariscos. Como a él le gustaba ponerse en la tranquera, siempre me decía “mandá no más que yo hago de arquero”.

  • A principios del año 1970 dejó de existir el último testigo de la gesta fundacional de Santa Rosa, don Juan Bonet. Hasta su muerte, fue la fuente obligada a la que recurría cuanta persona necesitaba información sobre hechos o protagonistas de la Santa Rosa antigua. Afortunadamente, tras su desaparición quedó buena cantidad de documentos escritos y gráficos, todos en poder de sus descendientes, que constituyen el material de consulta más preciso de aquel entonces.

  • Representantes de la Universidad Nacional de La Pampa, del gobierno provincial y la CPE compartieron, este fin de semana, una mesa redonda en la Feria Internacional del Libro, donde se abordó el actual panorama de la cultura, en sus diversas expresiones, visto desde la región patagónica que La Pampa integra.

  • La Secretaría de Cultura, a través del Museo Provincial de Artes, expuso a fines de abril la muestra “Codo a codo... una huella”, con obras de la artista plástica Teresita López Lavoine y del fotógrafo, Horacio Echániz. La mirada de Gustavo Gaggero propone un breve viaje a la esencia artística y emocional de Teresita.

  • A principios de diciembre se fue Eduardo Ferma. Hace pocas semanas otro artista amigo: Adrián Di Santo; un poco más humilde en trayectoria pero igual de sabroso en conceptos. Compartieron la virtud de hablarme más de la vida como génesis del arte que del arte mismo, y atesoro esta riqueza por encima de toda admiración.

  • Durante casi un mes, la sala de la Fundación Banco de La Pampa expuso una serie de 20 pinturas, en su mayoría al óleo, del artista plástico Gustavo Gaggero. El título –Ferma x Gaggero– define muchas cosas pero dos son clave: el afecto por Eduardo Ferma y el homenaje a su trayectoria artística.

  • El 17 de julio de 2001 falleció el gran músico, guitarrista y compositor Guillermo Jesús Mareque. A veinte años, estas líneas tienen el propósito de recordar y homenajear una figura cuya obra musical es ejemplo y símbolo de pampeanidad y que sigue latente en la memoria de la gente que apreció sin mengua su desbordante talento artístico.

  • Durante los primeros días del mes de noviembre, personal de la Biblioteca Popular “Domingo Gentili” de la CPE participó del X Encuentro de Catalogadores de Argentina y la Región organizado por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, en la ciudad de Buenos Aires.

  • Editorial Voces de la CPE presentó su flamante publicación: el libro “Utracán y otras obras premiadas” del autor, director y dramaturgo pampeano Omar Lopardo. Este título reúne en sus páginas tres obras teatrales oportunamente premiadas en diferentes certámenes. La presentación de la obra, primera experiencia que la Editorial realiza en el género de la dramaturgia, tuvo una particularidad distintiva: se realizó con la representación teatral de una de las piezas que integran el libro.

  • Uno va dejando cosas en el camino, algunas veces voluntariamente, otras porque así se van dando nomás, sin haber intervenido en ellas. Entre los asuntos pendientes que me acompañan, está el no haber fomentado y cultivado más profundamente la relación personal con “Cochengo” Miranda, alguien en quien cada vez que pude tratarlo vi una actitud de verdadera ofrenda de su amistad para conmigo. Amistad la suya, por otro lado, que siempre se me figuró llana, despojada, muy generosa y franca.

  • Publicada en julio de 2010

    Con la partida de Bustriazo Ortiz las letras pampeanas pierden al mejor poeta de su historia. Había nacido en Santa Rosa un 3 de diciembre de 1929. De sólida formación autodidacta, su trayectoria poética fue desde el cancionero de raíz folklórica hasta las formas más atrevidas de la vanguardia contemporánea. Bien podría definirse su producción como un prisma en cuyas caras se reflejan todos los aspectos de la condición humana. El perenne amor, la historia, los márgenes de la ciudad, los vestigios del tiempo ido, el paisaje pampeano, la amistad, las sombras de los muertos, y tantos otros.

    Aunque solitario y distante, siempre estuvo al lado de los oprimidos. Ya en sus primeros libros, que datan de los años '50, refleja un claro posicionamiento a favor de los pueblos indígenas, cuando todavía estaba en pleno auge la exaltación de la llamada Campaña al Desierto. Lamentablemente, el inexplicable silencio al que fueron condenados por mucho tiempo hizo que el compromiso de su voz poética no pudiera difundirse cuando era más necesario.

    Trabajó de linotipista y corrector en el diario La Arena, fue mirero en campamentos topográficos, telegrafista policial y arqueólogo aficionado en la localidad de Puelches. Después, ya radicado definitivamente en Santa Rosa, se dedicó de lleno a la producción de sus libros. Dora Battistón, la más calificada conocedora de su obra, compara con poético acierto, esta última etapa de Bustriazo con la de un antiguo viajero, que ya concluido su periplo, de regreso a su patria, se sienta a escribir en múltiples noches la crónica de sus viajes.

    La poesía de Bustriazo es tan apasionada como apasionada fue su vida. Pocas obras se retroalimentan con el mismo afán, tanto que no puede concebirse una sin la otra. No hay una línea donde no se perciba el latido de su corazón dilatarse hasta el infinito. Del enojo con un bolichero o un amigo podía surgir un poema de escarnio, así como de la efímera e idealizada relación con una joven maestra de Puelches surgió la musa que le inspiró memorables poemas.

    Al fin y al cabo, como el albatros de Baudelaire, su elemento vital fue el “aire” de la creación, donde la belleza de su vuelo no tuvo rival. En la otra dimensión, en la “tierra”, su vida cotidiana, como el ave marina en la cubierta de los barcos, no corrió la misma suerte. Como muy pocos poetas del siglo XX, demostró que el centro de la poesía reside en la manera personal, irrepetible, de mirar la existencia, sin los condicionamientos del medio ni de los manuales que se nutren de la tradición idiomática.

    Para quienes conocen su poesía, es difícil no recordarlo con algunos de sus sentidos versos, como aquellos del que es quizás su mejor poema: Entonces me encendías hondas chicharras / en una casa blanca del Curacó, / y en las tardes del agua era en mis manos / un pájaro chiquito tu corazón.

    *Marcelo Cordero era Director de Editorial Voces en 2010

  • El 14 de marzo pasado, la revista digital de arte y crítica Caesurapublicó una serie de poemas de Bustriazo Ortiz traducidos al inglés por Michelle Gil-Montero, escritora, traductora de poesía latinoamericana y docente de inglés del Saint Vincent College, donde dirige la Especialización en Traducción Literaria. Sergio De Matteo, escritor e investigador regional, destaca y analiza la tarea realizada a partir de la presentación hecha por la misma especialista, quien reside en Pittsburgh, Pennsylvania.

  • El músico Juan Falú estuvo en Santa Rosa y dió un concierto con más espíritu de fogón íntimo que de actuación en un festival como “Guitarras del Mundo”, del que es creador y director artístico y en el marco del cual se presentaba. Esa misma tarde, otro músico al que lo une una amistad de más de tres décadas, Ernesto del Viso, lo entrevistó en una suerte de charla-repaso de una vida signada por la música, el compromiso, el exilio y un entrañable afecto por La Pampa.

  • Es apropiado ir describiendo el contexto general dentro del cual tienen lugar los sucesos artísticos locales, estableciendo y comentando el paralelo entre hechos de la realidad musical nacional y regional de cada época. Otros acontecimientos –políticos, sociales, etc– conformarán una visión más panorámica y abarcadora.