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Nombres para calles del Parque Industrial de Santa Rosa

Publicada en mayo de 2011

Cualquier comunidad tiene nombres que suelen repetirse por inercia, sin conocer la historia que los preceden. Santa Rosa no es ajena a esta costumbre. Don Raúl Espinosa, delegado y consejero de la CPE en numerosas ocasiones, preparó un trabajo que elevó a la comisión directiva de la Unión Industrial de La Pampa. El objetivo es promoverlos para que algunos de ellos identifiquen calles del Parque Industrial.

“He recurrido a mi memoria y efectuado consultas para tener la mayor precisión posible aún cuando es sabido que en estos casos es difícil lograrla”, admitió Raúl. Según su opinión, se trata de valiosos emprendedores que ajustaron su accionar a un compromiso esencial con su quehacer. También reconoció que existe la posibilidad de incurrir en algunas omisiones involuntarias. Algunos de los nombres que figuran en la lista son los siguientes.

Emilio Werner

El molino harinero Werner fue un gran movilizador de la economía provincial y regional, con una industria altamente tecnificada. Fue impulsor de una cultura del trabajo metódica y eficiente.

Vicente Laurenzano

Nativo de Toay-Santa Rosa, se inició modestamente, asumiendo los riesgos inherentes a desarrollar algo desde la nada. Ya maduro, cursó estudios en la Escuela Técnica en materia de obras civiles, mientras daba forma a un taller metalúrgico que llegó a emplear a 70 personas.

Agustín Prieto

Originario de Miguel Riglos, recaló en Santa Rosa en 1950 con una fábrica de bloques de cemento. Con un equipamiento muy moderno para la época volcó su actividad a la construcción de mosaicos. Profundo conocedor del proceso fabril, atento hasta en los menores detalles, exigente consigo mismo, su prematura desaparición privó al medio de uno de sus más calificados emprendedores.

Celestino Títolo

Maestro de taller con precisos conocimientos en el tratamiento de metales y máquinas herramientas. Llegó de su Gálvez natal (Santa Fe) con el nacimiento de la Escuela Técnica, a la que brindó su esfuerzo en la construcción de techos, portones etc. Para el armado de los talleres usó materiales de rezago y aún desechos. Educador apasionado inculcó a sus alumnos la idea de emprender sus propias actividades apoyándolos más allá de su misión dentro de la escuela.

Gonzalo Blanco

Apasionado de la enseñanza llegó de la Escuela Técnica de General Pico con toda su experiencia y fino ingenio. Hizo punta en el desarrollo del dibujo técnico (planos) ayudando con sencillez y sabiduría tanto a sus ex alumnos como a los que no lo fueron.

Bautista Sastre

Carpintero notable, se dedicó a la construcción de aberturas y muebles de excelente calidad, con máquinas modernas, entre los años 30 y 50. Queda como recuerdo el edificio de su sede en Escalante y Mitre de hermosas líneas arquitectónicas que aún lucen a despecho de una antigüedad de alrededor de 80 años.

201105 2 Proponen reconocer a emprendedores de la ciudad

Antiguo edificio de Escalante y Mitre, donde funcionaba Casa Sastre.

Domingo Scaricaciottoli

Ladrillero. Entre los años 40 y 60 representó el nombre del fabricante artesanal de ladrillos, renombrado tanto por la calidad de sus productos como los valores de su trato personal.

Benito Lasierra

Fabricante de lavandina y jabones. Desarrolló su actividad del 30 al 50 en la sociedad “Lasierra y Encuentra”, muy conocida tanto por su importante producción como por la aceptación de sus productos, que funcionó en lo que hoy es Argentino Valle al 50.

Mugar Muebles

Fue una continuidad de ex empleados de Sastre, integrada por Arnol Muñoz (Nolo) y Ángel García (Lolo), que extendió su actividad hasta los años 80, produciendo muebles de excelente calidad, siendo además formadores de nuevos carpinteros.

Lino Ranocchia

Industrial maderero a partir de rollizos de caldén contó con equipamiento de grandes máquinas de aserrado para la construcción de tablones y listones que luego se trozaban para su aplicación en pisos de madera. Su dotación osciló entre 30 y 40 obreros. Funcionó en los años 40 a 50 en 1º de Mayo y Antártida Argentina.

Diego Andrade

Transportista emblemático, de gran personalidad. Se inició con un camión de transporte entre Santa Rosa y Buenos aires por los años 40 llegando a formar una flota moderna y numerosa, que aún mantiene presencia provincial, dirigida por sus descendientes.

Calixto Baudaux

Herrero de los de “antes”; su inicio se remonta a los años 20. El laboreo del hierro candente salido de la fragua cobraba singulares formas a través de las manos de genuinos artesanos que contaban con poco más que un martillo. La herrería de Baudaux, además del importante rol que le cupo en las cinco décadas de herrería propiamente dicha, abrió un camino en el tema metal mecánico que aún transitan sus nietos a metros de Alberdi y Delfín Gallo.

Higinio Juan

En los años 20, fuera de los pozos y bombas de agua manuales, la extracción de agua para quintas, campos y algunos domicilios, era a través de molinos de viento. Su atención y reparación era competencia de molineros, entre los que cabe mencionar a Higinio Juan. La esquina de las hoy Córdoba y San Jorge fue el lugar de visita obligado, donde hasta hace pocos años aún atendía uno de sus hijos (Ramos “mito”) ya fallecido y padre del actual industrial metalúrgico Ricardo Juan.

Vicente Rovito

En la década del 40, cuando las emisoras de Buenos Aires empezaron a llegar a estos pagos, tener un aparato de radio era cosa de privilegiados. Por ese entonces, por iniciativa de Vicente Rovito y Vicente Faus, se produjo la masificación de la disposición de radios en los domicilios y en zonas rurales para quienes dispusieran de aerocargadores. En Casa Faro los antes nombrados idearon la venta en cuotas de los aparatos que ellos mismos armaban, marca Voxon.

Enrique Gambulli

A principios de los 50, como “Elgea”, inició la fabricación acumuladores para automóviles, camiones, etc. Formó un equipo con varios de sus hijos, extendiendo su actividad durante cinco décadas. Sus hijos fueron continuadores hasta que en la desgraciada década de los 90, como muchas otras expresiones de genuinos emprendedores, sufrieron la destrucción de tanto esfuerzo.

Osvaldo Varela

Procedente de Chacabuco (Bs As) llegó a Quemú Quemú en 1959, iniciando en premoldeado de cemento la construcción de bebederos, tanques modulares para aguadas rurales, comederos para cerdos y postes de hormigón para cercos olímpicos. En 1984 se estableció en el parque industrial con modernos equipos manteniendo el funcionamiento de su fábrica en Quemú. Derivó su atención a la actividad agrícola ganadera dejando al frente de las fábricas a su hijo en Quemú y a su hija y familia en Santa Rosa.

Por último cabe mencionar a Vicente Fornillo y Justo Cafardo como fabricantes de mosaicos, Saturnino Delamata, Timoteo Álvarez, Magín San Pedro, y Martín Baraybar como panaderos; y una mención especial para Enzo Camiletti, italiano que llegó a Santa Rosa en los años 50, quien fue un finísimo artista en el laboreo de metales.