En 1878, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, se inició la denominada "Campaña al Desierto", bajo el mando del entonces ministro de Guerra Julio A. Roca. El Estado Argentino iniciaba la extensión de las fronteras, con el avance sobre los territorios de pueblos indígenas, apropiándose de ellos y provocando la desarticulación y desmembramiento de aquel mundo cultural. La condición necesaria para el plan era la apropiación, efectiva y definitiva, de la tierra que daba sustento a las primeras naciones desde el fondo milenario de la historia americana.
Tras casi cuatro años de intensa labor, el 11 de diciembre se realizó la entrega formal a la CPE de las 37 cajas con 1.303 unidades documentales que pertenecieron a Alfonso Corona Martínez. Fueron recuperadas y clasificadas por un equipo integrado por la Cooperativa, investigadores de Ciencias Humanas y técnicos del Archivo Histórico Provincial.
Para la década de 1940, el viejo rostro de los Territorios Nacionales se transformó definitivamente. Las repercusiones de la segunda gran guerra determinarán, en buena medida, tal proceso. La nueva concepción política nacional en ascenso imprimiría un profundo sentido social a esas transformaciones, que abarcaron al territorio de nuestra provincia.
Corría el año 1931 y un nutrido grupo humano se encaminaba desde La Pampa rumbo al noreste de la Argentina iniciando una sangría poblacional que se prolongó por lustros y privó al por entonces Territorio Nacional de La Pampa Central de laboriosos productores que se fueron buscando un futuro mejor para sí y para los suyos.
La Cooperativa Popular de Electricidad camina rumbo a su centenario, aniversario que sucederá el 6 de julio de 2030. Será también ese día, dentro de siete años, el primer sábado del mes de julio; por lo tanto, se estará celebrando en todo el mundo el Día Internacional de la Cooperación, como sucede cada primer sábado de julio, cumpliendo con lo establecido por la Alianza Cooperativa Internacional.
Las “rastrilladas” son las huellas que se forman por el tránsito continuo e intencional de animales y grupos humanos al andar por el terreno. En el paisaje de la región pampeana, la sucesión de rastros y pisadas en un mismo sentido, fueron formando verdaderos caminos que, a través del tiempo, generaron una importantísima red de conexiones. Se estima que algunas de estas rastrilladas podrían corresponderse con sendas milenarias, que fueron utilizadas por grupos cazadores-recolectores pedestres y que se movilizaban uniendo grandes distancias.
Gabriel Anza quita con el revés de la mano la lágrima que se desliza por su mejilla. Pudoroso, evita mirar a su interlocutor. Se le ocurre, a modo de excusa, murmurar una alusión al frío inclemente que invade hogares y causa desasosiego en el puñado de hombres reunidos en la intendencia de Santa Rosa.
La revista institucional cooperativa “1º de Octubre” publica hoy una nueva nota sobre Villa del Busto, barrio emblemático que alberga desde hace casi cien años la sede central de la CPE. Las notas, realizadas durante el ciclo 2024 por estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa, se enmarcan en el Programa de Prácticas Comunitarias de la asignatura Problemas del Conocimiento Histórico, del Departamento de Historia de la Facultad de Ciencias Humanas. En enero, se publicó un informe sobre la historia de la Plaza Tomás Mason, un ícono del barrio reconocido en toda la ciudad. En esta entrega, Mateo Alcaraz Frencia, Morena Molina Martínez, Tatiana Aylén Nungesser y Mariano Reynosoescriben sobre Lucía Tartaglia, desaparecida pampeana y alumna de la Escuela 4, institución elegida como Sitio de la Memoria en 2019.
A principios del siglo XX, a la Iglesia Católica le costaba hacer pie en el Territorio Nacional de La Pampa Central. El flujo migratorio incesante y heterogéneo, con una fuerte presencia de cultores del liberalismo laicista, hacía de la provincia un lugar propicio para la expansión de anarquistas, socialistas, espiritistas y también masones; todas expresiones en tensión con la doctrina religiosa oficial, en ocasiones hasta el punto de la abierta confrontación. Célebres apellidos de la historia pampeana fueron protagonistas del auge de la masonería local en aquellos primeros años del 1900.
“Yo estoy un poco resignada, por la edad viste, me queda muy poco tiempo, pero… qué felicidad sería encontrar a ese nieto!”. Nélida Decristófano de Orzaocoa tiene 92 años. Sus ojitos claros brillan y una sonrisa cargada de ternura y nostalgia se dibuja en su rostro cuando repite la emotiva frase. Espera con el corazón abierto que la aparición de su nieto o nieta la ilumine, y sentir ese encuentro de amor.
La iniciativa de la Asociación Pampeana de Escritores, de realizar charlas sobre nuestra historia regional durante setiembre*, nos permitió ejercer dos principios básicos para transitar esta grave situación como región, como país, como comunidad: la solidaridad y la memoria para con el pueblo ranquel, que debió experimentar la suprema tensión de enfrentar la propia desintegración de su cultura y también la disolución de su historia.
Uno de los ejemplos más altos de dignidad nacional, el que encarnan Abuelas de Plaza de Mayo, enriqueció las conciencias ciudadanas con su presencia. Fue en el marco de la semana de la memoria organizada por el Honorable Concejo Deliberante de Santa Rosa.
Un aspecto importante de la cultura de los pueblos americanos es el pensamiento religioso, incluyendo las concepciones cosmogónicas, lo mítico, lo mágico y todo aquello que los maravillara o aterrara por inexplicable, extraordinario o incomprensible. Tal universo metafísico estará siempre presente en sus expresiones y tiene un rol tan decisivo que, en lo artístico, siempre irá sujeto a estos parámetros. El postulado se cumple a rajatabla en cuanto a la denominada “platería pampa”. Esta cosmovisión se expresa en lo formalmente estético —la confección de joyas, abalorios y adornos— y en lo funcional, como la confección de elementos de uso concreto y cotidiano, fundamentalmente en objetos relacionados al uso ecuestre, de indudable influencia hispano-morisca.
En marzo comenzó la nueva programación de CPEtv y, entre otras novedades, este año cuenta en su grilla con Pampa Cronik, un programa documental de emisión semanal que recogerá temas históricos, culturales y científicos de la provincia.
El oeste pampeano siempre fue pródigo en motivos sociales y geográficos para los poetas, músicos y narradores pampeanos. Bajo el influjo de esa región nació la literatura de Félix Domínguez Alcaraz, como nacieron de allí también la obra de su hermano Julio Domínguez, gran parte del cancionero de Bustriazo Ortiz y muchos de los poemas de Edgar Morisoli.
El nacimiento de la CPE en 1930 fue el emergente de una serie de factores, algunos de ellos a escala nacional y mundial y otros a nivel local, definiendo un escenario donde se fusionaron historias colectivas y personales.
Segundo quinquenio del siglo XX. Un recién formado trío de muchachos veinteañeros y "orejeros" de la música del puerto se adentró en las pampas, luego de recorrer algunas localidades boanerenses, según su propio decir, "corridos por la miseria, el hambre y la vigente falta de trabajo" en sus lugares de procedencia.
Un par de meses atrás, silenciosa y casi inadvertidamente para el ambiente cooperativo, del que resultaba todo un símbolo, se apagó la vida de don Raúl Figueroa. Mecánico por vocación, socialista, autodidacta, don Raúl era el único sobreviviente del legendario grupo de operadores de la mítica “Usina de las Trilladoras”, que tanta trascendencia ha tenido en el ambiente cooperativo provincial y aún nacional como símbolo de lo que puede la fe cooperativista popular. Lo que sigue es la síntesis de los apuntes correspondientes a una entrevista realizada algún tiempo antes de su deceso e inédita hasta hoy, publicada como un modesto homenaje.
Cada 1° de octubre ubica a la CPE en un simbólico cruce de caminos que vincula memoria, epopeya popular, servicios, solidaridad y política. Con más y con menos, cada contexto socio económico, potencia las imágenes de una noche que se volvió parte de nuestra historia. De las muchas cosas escritas, sin embargo, hay un relato cuya magnitud crecerá y crecerá con el correr de los años: “Hija de la ciudad”, del escritor, periodista, docente e investigador Walter Cazenave.
Crónicas del fuego es una investigación periodística pampeana. Un libro que habla sobre los tiempos más agitados y conflictivos del pasado reciente de la provincia: los años ‘70; y de aquellos militantes revolucionarios víctimas de la dictadura militar. Secretos y enfrentamientos de una época que parecían haberse perdido y que por momentos se nos ocurren muy lejanos o muy presentes cuando los comparamos con nuestra realidad.
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