El camino abierto por la Ley de Medios Audiovisuales para que la CPE tenga un canal de televisión registra importantes antecedentes que tienen que ver con su propia vida institucional y con las aspiraciones de la sociedad santarroseña.
Publicada en noviembre de 2010
La primera vez que la CPE y los vecinos soñaron con tener un canal de televisión abierta fue en 1967, cuando desde el gobierno nacional, por entonces de facto y en manos de Juan Carlos Onganía y la Revolución Argentina, se programó la licitación de señales de radio y TV. Ya en septiembre de 1966, la CPE había comenzado a pensar en la instalación de la emisora local para Santa Rosa. Raúl Isidoro D'Atri, integrante de la entidad y director del diario La Arena recordó en una entrevista que se empezó a estudiar profundamente la factibilidad de tener una emisora y, entre otros cálculos se estimó que Santa Rosa podía tener una capacidad para la adquisición de 5.000 televisores.
Movilizados
Con la licitación en marcha, en mayo de 1967 hubo una asamblea pro-canal de televisión en la Cámara de Comercio, donde participaron varias asociaciones, preparándose para el concurso y adjudicación del Canal 5 de TV que se radicaría en Santa Rosa.

Decía D'Atri: “Gestionamos ante el gobierno, que era (Helvio) Guozden, con el presidente de la cooperativa Mario Aragón, abogado de destacada actuación en distintas actividades, no solamente en el campo cooperativo. Planteamos el asunto al gobierno para que simplemente nos gestionara el llamado, que lo tenía que hacer el Comfer. Tenía que llamar a licitación, con todas las exigencias, las especificaciones, y en licitación abierta, el que tuviera interés que viniera. Nosotros creíamos que no se iba a presentar nadie. Porque, ¿quién iría a una ciudad que tendría entonces 30.000 habitantes? Le presentamos el proyecto, y él lo acogió. Mientras tanto seguíamos estudiando el asunto”.
D'Atri pensaba que la tv cooperativa debía cumplir una función netamente cultural “con películas de calidad, obras de teatro de calidad”. Se contactó con varias embajadas (EUA, Francia, la entonces URSS) que facilitaban el uso de documentales no comerciales, las cuales respondieron positivamente. Al mismo tiempo, surgieron en General Pico y Eduardo Castex movimientos vecinales con la misma idea de instalar un canal abierto. “Castex, lógicamente, no estaba en condiciones de financiarlo pero partía de la base del apoyo oficial. Es decir, que lo pusiera el gobierno y ellos lo usaran”.

El despojo
El 1º de junio de l967, La Arena publicó un título muy fuerte: “Santa Rosa excluida del plan de radio y TV. Se contempla la licitación de un canal de TV y una emisora en Pico”. La dictadura de Onganía había aprobado el Plan Nacional de Radio y Televisión y la primera etapa era la licitación de 32 estaciones de radio. La cuarta y última comprendía la licitación de 23 canales de televisión pero no mencionaba a Santa Rosa. La medida causó estupor en la comisión pro-canal.
Ese día, en una columna titulada “El despojo”, La Arena afirmaba: “El hecho que ha provocado la indignación general palpable en la ciudad sería revelador de la desconexión, del divorcio existente entre los organismos gubernamentales y la comunidad, de la insensibilidad oficial frente a las sanas inquietudes, a los afanes de superación de la población y es demostrativo también de la improvisación y la incapacidad imperantes en los equipos técnicos del gobierno”.
Compromisos diferentes
Los dirigentes santarroseños comenzaron a moverse. Una comisión viajó a entrevistarse el 6 de junio con el titular de la Conart, el organismo rector del espectro radiotelevisivo. Luego del encuentro se supo que el canal abierto de TV no se iba a asignar a Pico sino a Eduardo Castex. En tanto, el gobernador Guozden confirmó a la comisión pro-canal que apoyaba la instalación en Castex, ya que tendría más campo de difusión geográfica, y que debería haber otra licitación para Santa Rosa.
“General Pico generosamente renunció a la idea y apoyó a Castex. Entonces nosotros fuimos a requerirle un pronunciamiento a Guozden. Fuimos Aragón, (Santiago) Marzo y yo, y cuando nos recibe nos dice: 'Uy, qué problema que me traen ustedes'. Le digo: 'Señor Guozden, nosotros no le venimos a traer ningún problema. Usted sabe bien que de entrada nomás nosotros no le vinimos a pedir un centavo al gobierno. Queremos darle a La Pampa un canal de televisión abierto, y lo va a pagar la cooperativa, lo va a administrar la cooperativa, lo va a usar el gobierno y no le va a costar un centavo, para la información de interés general'. Y nos dijo, 'No, pero yo no me refiero a eso, yo ya me comprometí con Castex'”.

Los por qué
Guozden explicó que durante la Fiesta del Trigo del año '67, la comisión castense lo fue a ver junto con vecinos de General Pico que los apoyaban. D'Atri afirmó: “Entonces el gobernador, sensible a esa argumentación, se comprometió con Castex. Y yo le dije a la gente de Castex: ustedes nunca van a tener el canal oficial. Porque si el gobierno lo puede hacer no lo va a hacer en Castex, lo va a manejar desde Santa Rosa porque lo va a utilizar en el 90 por ciento”.
“Por otra parte –continuó D'Atri– llegó a nuestro conocimiento que otro de los problemas que se le creaba al gobierno con la cooperativa era que, según la opinión de la curia, era gente que estaba dentro de la izquierda. Eso también circuló en el mundillo oficial. De todas maneras, él apoyó a Castex”.
Finalmente en 1969 reapareció la posibilidad de instalar un canal de aire en Santa Rosa, pero estatal, cosa que se concretó en los inicios de la década siguiente, cuando emitió por primera vez Canal 3. La CPE debería esperar mucho tiempo más hasta poder comenzar a pensar en darle nuevamente forma a su proyecto de un canal de televisión propio.
*Norberto Asquini es periodista e historiador
