El verano llegó a su fin luego de una seguidilla de tormentas que no dio descanso a la población, en diversas zonas de la región pampeana. Alguno de esos fenómenos climáticos, como el del 18 de febrero en Santa Rosa, tuvieron características singulares y, si bien no provocaron víctimas fatales, dejaron a su paso estructuras dañadas, además del perjuicio en la naturaleza con el derribo de árboles añejos.
Según los meteorólogos, la recurrencia de estos fenómenos viene creciendo en los últimos años. Esto motiva que los organismos públicos diseñen sus estrategias para evitar o minimizar daños, además de asistir a las familias afectadas. Pero también desde las cooperativas prestadoras de servicios se toman medidas durante todo el año, previendo estos casos.
En la CPE, son habituales las tareas de mantenimiento que se efectúan en redes de media tensión, encargadas de transportar la energía desde las grandes subestaciones hacia las estructuras, aéreas o subterráneas, que la transforman (de 33 mil o 13.200 voltios a 220) para distribuirla en los domicilios.
Es fundamental un buen mantenimiento de esa red de media tensión porque es “troncal”; esto significa que su posible colapso, afecta a zonas muy grandes. Si la red que se cae es una de preensamblado, es decir la que llega a los domicilios, sus consecuencias son más acotadas.

Regularmente, cuadrillas de la cooperativa recorren las redes de media tensión para controlar no solo su estado sino la frondosidad de los árboles que crecen bajo ella. Es la caída de árboles sobre las redes lo que, generalmente, provoca el derribo de la estructuras. Las columnas que sostienen los cables están construidas para soportar vientos muy fuertes, pero el peso generado por la caída de ramas considerables, copas o troncos, las puede quebrar. Incluso hasta pueden romper las barras de hierro que dan fuerza a toda la columna de hormigón.
Las cuadrillas podan únicamente redes de media tensión, no las de baja. Y lo hacen no solo con el fin de limpiar la trayectoria de los cables para evitar caídas de ramas, sino también porque la savia de los árboles es conductora de energía: las líneas transportadoras, a diferencia del preensamblado, están “desnudas”, por lo que un contacto con la savia de las ramas puede llegar a energizar la base de los árboles y provocar cortocircuitos o graves descargas.

Inversiones que dieron frutos
Una política de fuertes y constantes inversiones en el sistema eléctrico, iniciada por la CPE en la década del 90, dio como resultado que hoy prácticamente no exista postación de madera en sectores urbanos y que los tendidos de preensamblado reemplacen, en baja tensión, a los conductores no aislados.
La fábrica de columnas de hormigón de la cooperativa, con una construcción promedio mensual de unas 160 unidades, ha permitido en estos años contar con estructuras sólidas, una fortaleza que no en muchas ciudades del país se puede ver. Contar con stock de columnas permitió agilizar los trabajos posteriores a la tormenta del 18F, aunque es necesario advertir que las previsiones estuvieron esta vez al límite: nunca en la historia de la entidad se había dañado semejante cantidad de columnas de hormigón: más de cien colapsaron en una tormenta de una tarde, lo que habla de la dimensión particular del fenómeno.
No solo en la parte aérea del sistema eléctrico se mejoran las estructuras. Algunos de los transformadores subterráneos con que cuenta la CPE en el centro de Santa Rosa tienen la capacidad de funcionar incluso bajo agua, inversión realizada como previsión de inundaciones o ascensos de napas freáticas.
¿Qué podemos hacer ante una tormenta?
Las autoridades públicas siempre difunden consejos sobre prevención o actuación en caso de tormentas. Quizás el más importante de ellos, cuando suceden estos fenómenos cada vez más agresivos, sea permanecer en sus casas, o resguardarse en lugares seguros.
Desde la CPE, podemos agregar a todos esos consejos que es importante, además, desenergizar en las viviendas los artefactos que no sean imprescindibles y no maniobrar con ellos durante las tormentas. Los árboles pueden caer sobre la red, pero también sobre la “bajada”, que es la conexión entre la red y el domicilio particular; por esto también es fundamental permanecer en la vivienda o, de hallarse en la vía pública, no tocar cables o posibles estructuras energizadas. Otros consejos de la cooperativa son los señalados en esta imagen.

En nuestra provincia, en donde el cooperativismo se encarga de más del 90 por ciento de la distribución eléctrica, no son habituales los cortes prolongados en el tiempo. El compromiso de las cooperativas, creadas por los mismos vecinos, y la responsabilidad del personal, hacen que no estemos acostumbrados —como sí lo están en zonas como la ciudad de Buenos Aires— al recurso de generadores eléctricos domiciliarios o la generación solar.
La simplicidad de uso que se está alcanzado en estos modelos de generación, la diversidad de precios y opciones de potencia, sumadas a la recurrencias de fenómenos meteorológicos cada vez más agresivos, no invita a pensar sobre la necesidad de incurrir en esa posible inversión a modo de previsión.
