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LA MÚSICA EN EL TERRITORIO

Los años que van desde la finalización de la primera guerra mundial, 1918 hasta 1930, coincidentes en nuestro país con los gobiernos radicales de Yrigoyen-Alvear-Yrigoyen, han sido motivo de análisis socio-políticos, culturales, económicos y de toda otra índole, por numerosos escritores, investigadores e historiadores interesados en indagar la vida del pueblo argentino en etapas de significación histórica. Y todas las actividades artísticas de la época, en particular la música y el cancionero popular, son también un espejo en el que puede verse fielmente reflejada la realidad de entonces.

Palacio Barolo

En Buenos Aires habían quedado atrás los acontecimientos conocidos como “la semana trágica”, ocurridos en enero de 1919; y “…en la avenida de Mayo comienzan a levantar una torta de bodas que, según dicen, será el edificio más alto de América del Sur. Es el Barolo. Tal vez se trate de un símbolo: comienzan los años veinte. Las damiselas tienen el pelo corto (…); los ojos pintados; poco busto, talle bajo y ¡polleras cortas! Zapatos con mucha punta. Los galanes protestan al principio pero luego aceptan mientras cambian sus pantalones bombillas por esas tiendas de campaña que son los Oxford. La consigna es ser moderno o moderna. La mujer de los veinte fuma –¡escándalo!–, maneja automóviles. ¡Revolotea las piernas entre lunares y mohines! Entre tanto, sus dedos juegan con la cuentas de largos collares. Las comunicaciones tienen que ver con las nuevas modas: radio, gramófono, cine, lo asalta a uno a la vuelta de cualquier esquina (…). El tango existe y goza de buena salud, pero las nuevas generaciones le hacen guiños a una música ensordecedora y metálica: es el jazz. Nada de melodías lánguidas, prefieren la vitalidad frenética del charleston”[1].

La radio

En la década del ’20 se suceden numerosos e importantes acontecimientos para el arte popular. Héctor Iñigo Carrera, en su libro "Los años ’20", escribía: “Los argentinos, siguiendo el paso del progreso mundial, entraron en este mágico e irrefrenable mundo de la radiotelefonía de masas. En agosto de 1920, el científico Juan A. Otero ya alertaba desde las páginas de Caras y Caretas acerca del inminente éxito del nuevo medio de comunicación entre la gente. A los pocos días unos radioaficionados porteños logran transmitir la ópera Parsifal, de Richard Wagner, desde el teatro Coliseo" . Serían recordados como "Los locos de la azotea".

Los locos de la zotea

"Los locos de la azotea": Luis Romero Carranza, César Guerrico, Miguel Mujica y el Enrique Susini.

"Unos años después —apunta Carrera— fundan el Radio Club Argentino. En 1922, la Municipalidad de Buenos Aires concede permiso para instalar un equipo de transmisión sin hilos para divulgar gratuitamente audiciones artísticas, musicales, científicas, etc. Se llama Radio Cultura (…). Se las arregla (el director) con grabaciones y con la colaboración desinteresada de cantantes, orquestas e intérpretes (…). Se multiplican las actuaciones en los géneros de tango, jazz y clásico (…). La radiotelefonía en general, cobra durante la década gran popularidad entre los aficionados. Todas las revistas y publicaciones destinan páginas enteras dedicadas a esta afición. Y para 1929 ya son tres las radioemisoras que envían al aire sus programas[2].

El perfeccionamiento del disco y la incorporación del sonido en el cine, fueron otros dos factores importantísimos para el desarrollo del canto popular.

Pero la aparición de nuevas y relevantes figuras (Agustín Magaldi, Ignacio Corsini) y la consolidación de otras, como Carlos Gardel, son más significativas en momentos en que la invasión de especies musicales foráneas llega en avalancha desde los países productores de discos en gran escala.

Desde el interior del país se oye a Buenos Aires con los incipientes receptores, y desde el nacimiento de la radio, la influencia extranjerizante se hace sentir, con la imposición, al unísono con el tango floreciente, del jazz, con sus géneros fox-trot, charleston, rag, one-step, two-step, shimmy y dixie, o bien de las sevillanas y bulerías españolas.

En Toay, por ejemplo, los Ohaco esperaban buenas condiciones atmosféricas para escuchar las emisiones porteñas con la radio a galena. Otro tanto ocurría en la confitería de Rafael Evangelista, en Ingeniero Luiggi, donde la tarde del 14 de setiembre de 1923, se agolpó una pequeña muchedumbre de curiosos para seguir las alternativas del combate de boxeo Jack Dempsey-Luis Ángel Firpo, “la pelea del siglo”.

03. Ing. Luiggi. Confitería de Rafael Evangelista

Confitería de Rafael Evangelista, inmigrante italiano proveniente de la ciudad de Borello (sentado, leyendo), en Ingeniero Luiggi, entre 1915 y 1920. Fue Comisionado de la Intendencia del pueblo, recién fundado. Aquí se escuchaba la radio a galena, y cuando una noticia era muy importante se divulgaba llamando la atención de los pobladores con una bomba de estruendo. Rafael Evangelista era además corresponsal del diario “La Razón”, de Buenos Aires. Detrás del mostrador está su hijo Vicente, quien en 1931 se radicó en Santa Rosa y estableció su Almacén Mayorista “Vicente Evangelista Di Nunzio”, en calle Lisandro de la Torre, frente a la Escuela Nº 1 Domingo  Sarmiento. Rafael Evangelista fue bisabuelo y su hijo Vicente abuelo, respectivamente, del autor de esta nota, Rubén R. L. Evangelista. (Foto gentileza de Carlos Kinder).

Para quien no tenía radio, el disco era el vehículo de aprendizaje de canciones. Era el caso de José “Pepe” Suárez, cantor y guitarrero que, aunque vivía a una legua y media de Santa Rosa, estaba vinculado a ella por su condición de alumno de la Escuela Normal. Los picnic que organizaba esa escuela hacia 1920, contaban a “Pepe” Suárez entre los cantores que los animaban. Por entonces tenía 15 años, y era un ferviente admirador del dúo Gardel-Razzano y de Ignacio Corsini.

Chazarreta y el folklore

 Mientras tanto, el folklore musical argentino iniciaba el camino de la reivindicación por medio de la decidida acción del santiagueño Andrés Chazarreta, que bajó a Buenos Aires al frente de su compañía folklórica, llevando danzas y canciones del noroeste. Por una extraña y paradójica coincidencia, mientras las expresiones nativistas, patrimonio cultural del pueblo provinciano, accedían a la gran urbe en el teatro Politeama la noche del 16 de marzo de 1921, en el lejano territorio de Santa Cruz sucedían los lamentables episodios —bajo el mando del Coronel Varela— de la llamada “Patagonia Trágica”, que significaron, no obstante su extracción popular, los últimos tiempos del primer gobierno de Yrigoyen.

06

Andrés Chazarreta abrió el camino de la divulgación del cancionero folklórico argentino en la década de 1910. Aquí se lo ve a la derecha –sus manos sobre la guitarra–, con su Orquesta de Arte Nativo en Buenos Aires. La foto, del Archivo General de la Nación, fue publicada en el fascículo 4 de “Nuestro Siglo”, Hyspamérica, en 1984.

Con su espectáculo, Chazarreta “… sorprendió a Buenos Aires. Era la primera introducción del folklore específicamente nativo, traído desde su venero norteño más puro e incontaminado, a una ciudad que hasta entonces sólo conocía de nuestra música tradicional, el aire pampeano de algunas cifras y estilos, los cielitos bonaerenses, el infaltable pericón de los fines de fiesta teatrales, y pocas zambas o chacareras de distinto ritmo a las del norte. Figuras tan populares como las del dúo Gardel-Razzano las habían divulgado en los escenarios de moda, pero ya para la década del ’20 la aceptación del tango –cantable o bailable-, las desplazaba de las funciones populares. Y las jazz-band hacían irrupción avasallante (…)[3].

Luis Alen Lescano, en su libro “Andrés Chazarreta y el folklore”, afirma que “… se vivía una hora nacional al nacionalizarse por primera vez los instrumentos del estado bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Esta es la verdadera determinante del triunfo de Chazarreta y el folklore, como lo es en la imposición del arte popular urbano el triunfo de Carlos Gardel y sus tangos, hechos correlativos y sintomáticos en ese mismo período de la vida argentina”[4].

Con grabaciones discográficas, de rollos para pianolas, y a través de programas radiales, es al promediar la década de 1920 cuando comienza a divulgarse la obra de Andrés Chazarreta, es decir, el cancionero folklórico del Norte argentino. El propio Gardel, ídolo del tango, registra títulos nativos.

07. Andrés Chazarreta 1876 1960 creador de la Orquesta de Arte Nativo

El santiagueño Andrés Chazarreta (1876-1960) creó la Orquesta de Arte Nativo, con la que bajó a Bs. As. y exhibió las músicas y las danzas tradicionales folklóricas del Noroeste Argentino.

De 1922 en adelante

El 12 de octubre de 1922 asumía la presidencia Marcelo T. de Alvear. Ese año hacía sus primeras incursiones en los tablados del territorio el dúo Neveu-Rodríguez; y los hermanos Clemente y Aniceto Ojinaga, cuando volvían del trabajo a su casa, intentaban las primeras canciones a dos voces. Clemente en primera voz y Aniceto “terciando”, cantaban: “Ven oh! Dios/ven hacia mi/ porque sin ti/ no puedo estar”. Poco tiempo después se constituirían en un renombrado dúo del lugar.

Mientras tanto, el cine-teatro-confitería “Florida” —frente a la plaza Mitre, en Santa Rosa— albergaba la tertulia dominguera y bulliciosa, que de rato en rato interrumpía la plática para ver algún filme de Chaplin, o escuchar al Trío Fourcade animar los entreactos. Y en ese mismo sitio había lugar para las compañías de revista, con sus bataclanas para Gardel–Razzano y sus guitarristas, como el que comenzó en abril y culminó el 4 de noviembre del mismo año 1926 con el casamiento de Obdulia Montaña y Oscar Fourcade, el flautista de aquel trío.

Arturo Carlos Alberto, había hecho lo propio en 1923, y se había ausentado a General Acha, pero regresó pronto a Santa Rosa, cuando se había incorporado ya al personal policial del Territorio.

Al promediar los años ’20, dos de los tres hermanos Fourcade permanecían en la orquesta juvenil que Camarero Aragón tenía contratada en el “Florida”. Para entonces, en el orden nacional, Gardel se separaba de Razzano y emprendía viaje a España; el dúo Magaldi-Noda realiza sus primeras grabaciones; y Andrés Chazarreta recorre el país con su compañía, la que debuta en el teatro Liceo de Buenos Aires con mucho éxito en la temporada de 1925. Este año hacen sus primeras apariciones en público los hermanos Ojinaga, conformando un dúo.

08. Charlo 1906 1990 Retrato en su juventud

Foto del cantante nacional nacido en Guatraché, La Pampa, “Charlo” –Carlos José Pérez Urdinola– publicada en la Serie “Tango”, Editorial Perfil, 1980.

En 1924 ya ha debutado como pianista y cantor, en radio Cultura, el pampeano Carlos José Pérez Urdinola. Conocido como “Charlo”, había nacido en La Pampa el 6 de julio de 1907; de niño vivió en Puán, en la provincia de Buenos Aires, hasta iniciar sus estudios secundarios en La Plata. Esto le permitió vincularse al mundo artístico en Buenos Aires, actividad que después abrazó para siempre, destacándose no sólo como cantor de tangos e intérprete de varios instrumentos, sino también como autor y compositor de numerosas y famosas obras populares.

En el año 1926 comienza a notarse la figura de Agustín Magaldi con mayor preponderancia y el cine sonoro concita la atención de toda la gente. En 1927, cuando José “Pepe” Suárez ingresa a las filas policiales y debe ausentarse al interior del Territorio, aparece en escena entre los aficionados locales Carlos Alberto Navarro Sarmiento, cantor solista de breve pero notoria trayectoria artística. Para entonces deja de funcionar el dúo Rodríguez-Neveu pero continúan como solistas.

Radio Parenti

En 1928, en concordancia con el desarrollo de la radiotelefonía en Buenos Aires, en Santa Rosa tiene lugar una experiencia similar con la instalación de Radio Parenti, que realizó transmisiones hasta 1930.

10. Aviso de PARENTI en Revista ALBORES

Aviso publicitario que los hermanos Parenti publicaban en la revista pampeana “Albores” en 1927.

Norberto Parenti, uno de sus propietarios, rememoraba así en una publicación dedicada al 25º aniversario de LRA3 Radio Nacional Santa Rosa: “Se hizo la orquesta, con mi cuñada Chabela que tocaba el piano; Gonzalo el violín; y el cieguito Gandi el bandonéon (…) transmitíamos más o menos desde las ocho de la noche hasta la once y media o doce. Hacíamos de todo, recitábamos, cantábamos (…) y se hacía una cosa familiar, como una peña (…). Además cantaban Tulio Neveu y Navarro Sarmiento, que era el cantor oficial de la emisora”.

Aniceto Ojinaga, recordaba en esa misma publicación, que “…en nuestro programa hacíamos tres o cuatro piezas; entre avisos y presentación duraba media hora (…) Actuábamos dos veces por semana. En Radio Parenti cantábamos “Ausencia”, “Rosas de Otoño”, “Pero, por Dios”, “Alma en pena” y “Hacelo por la vieja” (…) En los programas trabajaban también los tres hermanos Fourcade”[5].

Fines de la década

En 1928 Carlos Gardel está en París; Hipólito Yrigoyen asume un nuevo período presidencial, Ignacio Corsini debuta como solista, tras una larga carrera como actor teatral y de cine; Amancio Rodríguez deja de cantar también como solista; Nazario Camarero Aragón se va del “Florida” al Teatro Español de Santa Rosa; y es allí donde por primera vez Arturo C. A. Fourcade (“Argentino Valle”) deslumbra con sus interpretaciones de piano a un niño de apenas 12 años llamado Enrique E. Fernández Mendía.

Menna y Cardoso fueron dos destacados cantores solistas pampeanos de aquellos años, que llegaron a actuar con orquestas porteñas; el segundo de ellos con la agrupación de Roberto Zerrillo.

En 1929 Ignacio Corsini estrenó “La Pulpera de Santa Lucía”, de los famosos autores Blomberg y Maciel; para entonces comienza a abandonar el canto Navarro Sarmiento, impedido por su trabajo. Cuando se inaugura la década del ’30. Leoncio Ramos, con solo 13 años, no se imagina todavía que un día lo van a llamar en Santa Rosa “El cantor de los humildes”; y en Buenos Aires, un muchacho porteño que le sigue los pasos a Corsini,  —en modalidad y repertorio— ignora por completo que pronto vendrá a La Pampa como “El cantor desconocido”, a integrarse a los ambientes del canto popular provinciano: el incipiente cantor se llama Orestes Braile.

El 6 de setiembre de 1930 es derrocado el presidente constitucional Hipólito Yrigoyen y asume la primera magistratura el jefe del movimiento militar, teniente general José Félix Uriburu. Se inicia un nuevo ciclo político en el país.

 

Ruben Evangelista  

 

 

 

 

 

 

 

 

* por Rubén R. L. Evangelista,
Investigador de la música pampeana.

[1]  “Mi país tu país”:En tiempos de Yrigoyen, Centro Editor, Bs. As. 1969

[2]  Carrera, Héctor Iñigo: Los años ’20, Centro Editor, Bs. As., 1971

[3]  Lascano, Luis Alen: Andrés Chazarreta y el folklore. Centro Editor, Bs.As. 1972

[4]  Idem

[5]  LRA3 Radio Nacional: En su 25º Aniversario. 1975