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TALLER DE TECNOLOGÍA PARA ADULTOS MAYORES EN ANGUIL

El taller de la CPE Lecturas y lectores digitales para Adultos/as Mayores, se dicta en Anguil con un objetivo claro: brindar herramientas para manejarse con autonomía e independencia en una sociedad cada vez más digitalizada. Actualmente participa un grupo de diez mujeres de entre 50 y 85 años.

El vertiginoso avance tecnológico exige un aprendizaje continuo que atraviesa la vida cotidiana. Depender de alguien para realizar un trámite, enviar un mensaje de WhatsApp o solicitar un turno médico, son situaciones habituales para muchas personas mayores.

Frente a esta barrera, el espacio surgió como una respuesta concreta y emancipadora. Es dictado por la bibliotecaria y archivera María Cristina Sphan —especializada en psicología del lector y capacitación tecnológica—, quien busca generar un impacto positivo y directo en el día a día de las asistentes.

Literatura como estímulo

El punto de partida fue un diagnóstico inicial sobre el uso de herramientas básicas, redes sociales, correo electrónico y símbolos fundamentales como la arroba (@). "En el diagnóstico inicial solo dos personas tenían en claro para qué servía la arroba; el resto lo desconocía por completo. Había quienes le tenían miedo a los dispositivos y guardaban sus computadoras. Por eso arrancamos desde lo más básico: definir qué es un taller como espacio de trabajo grupal y, a partir de allí, avanzar juntas", explica Sphan.

La premisa principal es la independencia, pero el enfoque es novedoso: conectar la tecnología con las necesidades cotidianas y la literatura. La metodología pedagógica utiliza un disparador literario —una poesía o un relato— para vincularlo con una herramienta digital. “Traemos algún relato y lo relacionamos con la tecnología. Un ejemplo fue vincular el concepto del sobre invisible con el correo electrónico”, comenta la capacitadora.

Taller Tecnologia Adultos Mayores Anguil 02

Las personas interesadas pueden registrarse a este y otros talleres en la plataforma Comunidad, de la CPE.

A partir de allí, los contenidos abarcan desde realizar búsquedas en Google según sus intereses, usar redes sociales y ver videos, hasta descargar archivos, ingresar a plataformas y aprender a tomar buenas fotos con el celular. "Había alumnas que no sabían cómo sacar una foto. Otras se crearon redes sociales para practicar o lograron recuperar cuentas de correo electrónico antiguas", agregó.

Empatía y solidaridad

El taller de la CPE es uno de los que funciona en el Centro de Jubilados y Pensionados de Anguil, un lugar que cuenta con pantallas interactivas, conexión wifi, accesibilidad y baños adaptados. Cada alumna lleva sus propios dispositivos, pero el verdadero motor del aula es la ayuda mutua. "Teníamos una alumna que enfrentaba problemas de movilidad, pero ninguna dificultad para aprender. Lo que más destaca al grupo es la solidaridad: si alguna va más adelantada, paramos y ayudamos a la que se quedó atrás", señala Sphan.

Las protagonistas

Claudia, Graciela y Berta, integrantes del taller, coinciden en que la evolución del espacio ha sido sumamente enriquecedora.

"Muchas veces vemos un tema y al tiempo tenemos que volver a repasarlo. En las personas mayores los conocimientos no se fijan igual que en los chicos, que están todo el día con la tecnología. Nos gusta el espacio porque hay una retroalimentación mutua; compartimos momentos y nos brindamos contención", comentan.

Respecto a los contenidos, aseguran disfrutarlos todos: "Desde buscar en Google y usar el correo o las fotos, hasta lo que estamos viendo ahora sobre cómo escanear o pagar con código QR".

Cuando lo aprendido sale del aula

El verdadero impacto aparece cuando los conocimientos adquiridos trascienden el aula. Sphan recuerda el caso de una participante que viajó al sur con su familia y, tras lo aprendido en clase, creó su propio grupo de WhatsApp para coordinar la comunicación durante la estadía.

La fotografía fue otro de los disparadores de entusiasmo. Aprender a usar la cámara abrió nuevas formas de comunicación y entretenimiento. Una de las participantes lo resume así: “Me encantó porque aprendí sobre entretenimiento y hoy podemos hacer muchas más cosas que al principio, cuando todo nos costaba un montón”.

Son pequeños logros que representan grandes saltos en la autonomía diaria: adjuntar un archivo, descargar un PDF, enviar documentación o realizar un trámite de salud sin depender de terceros. Gestos cotidianos que la sociedad da por sentados, pero que en los adultos mayores generan un impacto transformador.

*Silvina Llames es Licenciada en Comunciación Social